Pamplona
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El restaurante Picaflor, en el corazón de Pamplona, es un auténtico refugio gastronómico concebido por Pilar Arellano como prolongación de su hogar.
Su cocina –humilde, sincera y sin artificios– transforma platos que crecieron en su infancia en versiones personales de la tradición navarra.
Con productos de temporada, verdura de huerta familiar y embutidos artesanales, su carta celebra la memoria desde una sutileza moderna: desde la ensaladilla de manzana con bonito hasta las acelgas con parmentier, cada plato conversa con el territorio.
La vajilla delicada, las servilletas bordadas y el trato cercano recrean una experiencia que va más allá del plato: es vivir y compartir como en casa.